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CINEMATOGRAFIA

MAX LINDER VIVE. - MAX Y SU SUEGRA

 

 

   A las innumerables niñas que derramaron tiernas lágrimas en memoria de Max Linder, indudablemente les habrá causado alegría inmensa saber que el gran rey de la risa no solamente está vivo, sino que también en lugar seguro donde, a pesar de su uniforme militar, no es fácil que le alcancen las balas enemigas. Las exigencias de la guerra han convertido a Max Linder en chauffer oficial del Ministerio y se halla en Burdeos, «dando manija» tranquilamente cuando su excelencia necesita el coche.

   Resultaba inconcebible que un hombre que tanto nos ha hecho reir muriese en forma trágica, y el gobierno francés, no queriendo darle al mundo ese dolor, lo colocó donde puede servir a su patria y al mismo tiempo preservar su simpática y popular figura para regocijo de los aficionados al cinematógrafo.

   A pesar de la guerra y a pesar del cumplimiento del deber patriótico, Max no olvida su arte y le dedica cuantos momentos le deja libre la tarea de conducir su máquina por las calles y afueras de Burdeos. Los estrenos de Max se suceden, y casi por todos los vapores llega alguna nueva cinta suya.

   La más notable quizás de cuantas se han exhibido en estos últimos tiempos será estrenada el sábado próximo en los teatros Palace y Petit Palace. Se titula; «Max y sn suegra», y en ella se nos presenta el gran mimo en uno de sus momentos verdaderamente felices. Aparece Max recién casado dando el brazo a su novia, vestida aún con traje de bodas y detrás la suegra, gorda, viaja y fea, que no quiere dejar a su hija ni aún en el momento preciso en que los enamorados se disponen a pronunciar el clásico «en fin Beuls»... Cuantos conocen a Max pueden figurarse sus tribulaciones y su desesperación ante la imposibilidad de verse libre de la suegra . . . quiere huir de la vieja,

 

M. Max Linder

 

llevándose a la joven, y sólo consigue que el tren arranque con él y dejando a la novia. Decide después cambiar de ropa y partir en viaje de bodas, pero la suegra empeñada en amargarles la luna de miel, se agrega a la partida y no hay más remedio que llevarla. Una, vez en las montañas de Suiza se dedican los novios al patinaje, al tobbogamina, a las carreras de skies y demás sports de invierno; pero la suegra quiere participar en todos, dando lugar a escenas que obligan a reir al hombre más tétrico y bilioso.

   Considerada bajo el punto de vista artístico, tiene también mucho mérito esta cinta con sus preciosos paisajes nevados, sus abruptas montañas, sus

 

M. Max Linder

 

ventisqueros y sus precipicios. A través de todo y a pesar de todo, Max tiene que cargar a regañadientes con la buena señora, cuyo papel está por cierto encarnado por una notable artista cómica, digna compañera de Linder, y cuyo nombre lamentamos no saber por tratarse de una actriz nueva en las películas cinematográficas, pero meritísima y sumamente hábil en toda clase de sports.

   Están, pues, de en hora buena los concurrentes al Palace y a los demás teatros de Glücksmann, y a los salones que alquilan sus cintas, pues ni la guerra les impedirá ver constantemente estrenos interesantes.

   Las remesas de películas que recibe la casa Glücksmann, han disminuido algo en cantidad; pero son, sin embargo, bastante abundantes para que en sus teatros no haya necesidad de recurrir a cintas del repertorio antiguo.

 

M. Max Linder

 

   Hace pocos días llegó de Europa Max Glücksmann, trayendo muchas películas buenas, y nos asegura que la casa Pathé será la única de Francia que continuará trabajando, a pesar de la guerra, y que él ha tomado todas las medidas necesarias para que a su casa y a sus teatros, no les falten constantemente los estrenos, casi como en épocas normales.

   La nueva película de Linder, demuestra claramente que Glücksmann no omite esfuerzos para traer novedades de primer orden.

   El sábado seguramente se verá el Palace «au grand complete», porque especialmente el elemento femenino rendirá el homenaje de su presencia, al gran cómico, después de haberle rendido el de mis lágrima? Sinceras. Leon de Aldecoa [?] (Caras y Caretas, 10.10.1914)