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  El famoso Max Linder.—El célebre actor, que trabajó durante algún tiempo en la Casa Pathé por la módica suma de 300 francos mensuales, acaba de firmar un soberbio contrato, que es el tema general de todas las conversaciones.

   Cuando el cinematógrafo comenzaba y no se le daba otro alcance que el de un entretenimiento para los niños, Max Lindér abandonó el teatro casi por completo, y tomó parte en un drama hecho para la Casa Pathé, cuyo argumento se desarrollaba en Sevilla, representando el actor un papel altamente dramático. Allí alcanzó el artista su primer éxito, que fué ruidoso. El último contrato que había firmado con la citada Casa de «films» fué por tres años, mediante el pago de un millón de pesetas; pero había de dejar sus películas completamente terminadas.

   Al estallar la guerra Max Linder se incorporó al Ejército para cumplir sus deberes para con la patria; pero cayó enfermo y al cabo fué declarado inútil definitivamente.

   Recientemente se le ofreció un contrato en condiciones ventajosísimas, como para hacerse millonario. Max Linder lo rechazó, sin embargo, recordando que debía gratitud a la Casa Pathé, donde había hecho toda su carrera. Mas he aquí que su antiguo empresario, aquel que le dio a conocer al público en las primeras películas, solamente le ofrece 12.000 francos por 15 «films» completos, y como entre 12.000 francos y dos millones que le ofrecían por una «tournée» a 12 escenarios no cabe ni cabrá jamás el sentimiento de la gratitud ni ningún otro sentimiento, Max Linder renunció la oferta de Pathé y aceptó los dos millones.

   Desde Contrexeville, donde se encuentra atendiendo al restablecimiento de su salud, partirá el célebre actor para Suiza; volverá a París en el mes de septiembre, y después de pasar algunos días en aquella capital embarcará en octubre con rumbo a Chicago y otros puntos de América, donde ha de realizar su «tournée». (El Imparcial, 31.8.1916)