Max-Línder

 

 

    De familia burguesa, nació en La Gironde el año 1883. Su vocación por el teatro llevóle á Burdeos, obteniendo el primer premio de declamacíón del Conservatorio, y con este bagaje se presentó en París á Le Bargy, á la sazón director de la Comedia Francesa, pues sus padres le impidieron dedicarse al género bufo.

   Sus méritos condujéron le á interpretar en el Teatro de la plaza del Louvre obras de Tristan Bernard, pero á pesar de su cariño por las exquisiteces cómicas de su autor favorito, resultaba, á juicio de la critica, un actor exagerado, grotesco, que las lecciones de su maestro y director no consiguieron cambiar, á pesar del amor que ponia en las lecciones que le daba Le Bargy á cambio de las que este recibia de esgrima.

   Fomentóse por entonces el cine, que es el arte del gesto, de la mueca, y comprendiendo que sus aptitudes encajaban en este espectáculo, se lanzó á él de lleno con el entusiasmo de su juventud y con el tio de crear algo original, para lo cual tomó lecciones de gimnasia y mímica, perdiendo como actor lo ganado como mímico y acróbata.

   He aqui sucintamente á Max-Linder, que es hoy la actualidad de Barcelona.

   En cafés, restaurants, hoteles, círculos y paseos, no se habla más que de él, unos encomiásticamente, otros despectivamente, todos con pasíón. Claro que estos estados de opinión han sido formados en gran parte por la critica periodistica loca; que á mi entender no ha juzgado su arte con la claridad que acostumbra.

   Se han confundido los términos, midiéndose con el mismo rasero la propaganda hecha por la empresa, que como tal busca al público por cuantos medios puede, y la ínterpretación que Max-Linder da á las obras que representa, suscitándose comparaciones fuera de lugar, puesto que su arte es, por decirlo así, de un género cómico-mímico-cinematográfico, pero no teatral, probándolo la escasez de su repertorio representable, puesto que habiendo creado centenares de tipos que todos los públicos conocen no puede llevarlos á la escena, porque lo que en el albo telón cinematógrafo se desarrolla á la velocidad que el operador de la cámara desea, en el teatro es preciso explicarse, resultando escenas lánguidas, aburridísimas ó pesadas infinidad de veces, por no decir todas.

   Es preciso que el público se percate de que va á presenciar el trabajo de un actor completisimo de cinematógrafo, interpretando la manera cómo se hacen las cintas, por lo que á la parte artística se refiere, y en manera alguna á un comediante.

   Pero á pesar de todo, sigue siendo el Rey del cine hasta que no salga otro proclamándose emperador.

   Le acompaña como estrella de primera magnitud Mlle. Napierkowska, formidable bailarina rusa, que trae á España con el primer del ritmo y la linea caracteristicos de los bailes bohemios, la delicada belleza de las hijas del Cáncaso. Interpreta danzas sagradas y profanas con una perfección tal, que supera á toda ponderación, y cuando actúa en Le pedicure d'amour pone en su papel todo su candor nativo, más el fuego de su espíritu parisino adaptado durante su larga estancia en la Villa Lumiere.

   Y ahora esperemos que la crítica madrileña nos cuente sus impresíones, en la seguridad de que no olvidará que el trabajo de Max-Linder es algo nuevo y distinto de lo que en el teatro se ve todos los días.

MIGUEL ANGEL

(Nuevo Mundo, 3.10.1912)