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Reseña del banquete

    Esta REVISTA  no podía omitir su homenaje al verdadero rey de la pelicula, al genial y popularisimo actor Max Linder, con motivo de su visita á Barcelona, y queriendo exteriorizar sus sentimientos de afecto y admiración, ofrecióle el dia 25 del pasado Septiembre, un banquete servido por el restaurant El Tibidabo, al que concurrieron cuantos en Barcelona pertenecen á la clase de cinematografistas, que saben cuanto deben al genio inimitable del gran actor cómico.

    Max Linder aceptó jubiloso el agasajo. Queria estar unas horas en ambiente propio, entre sus más cariñosos y entusiastas admiradores, entre esa pléyade de cultivadores del arte moderno, que tanto han contribuido y contribuyen á cimentar su sólida reputación.

    Una caravana de automóviles, partió del hotel Colón hacia la estación inferior del funicular, donde ya esperaban casi todos los comensales. Nuestro director hizo las presentaciones de ritual.

    El menú fue servido con la exquisita pulcritud propia de tan acreditado establecimiento, reinando durante la comida, esa franca cordialidad que caracteriza los homenajes de afecto, cuando éste es bien sentido y legítimo.

    No hubo brindis para evitar hacer interminable los discursos; solo Max dirigó su fácil á la par que elocuente palabra para agradecer el homenaje que los alli reunidos le tributaban, manifestando que se encontraba no en un pais extranjero, sino en su casa, pues todos vivian del cinematógrafo, por lo que él tiene una intensa pasión.

    Tengo - dijo - una verdadera simpatía al público de Barcelona que tan amable ha sido para conmigo. Barcelona es una ciudad muy bonita, de una temperatura ideal, cielo siempre azul, pero una nube ha venido á turbar mi alegria: la prensa, que no queriendo hacerse cargo exacto de mis compromisos con la empresa, ha criticado mi trabajo, cuando yo no he venido á otra cosa que á enseñar al público lo que hago delante del objetivo.

    El año próximo volveré pero todo el cuadro de compañia me pertenecerá, no como este año que se me ha atribuido, cuando solo vinieron conmigo Mlle. Napierkowska, Mr. Vandenne y Mr. Delson.

    Después de la comida, el amigo Rovira hizo las delicias de los alli reunidos, imitando con mucha gracia, el gramofón, teléfono, etc., quedando Max Linder muy admirado de su graciosa y perfecta imitación.

    A las cuatro y media se despidió de los cinematografistas, pues deseaba visitar la Rabasada, y en auto Hispano-Suiza, marca predilecta de Max Linder, emprendimos la marcha, llegando luego á la Rabasada.

 

Presidencia del Banquete ofrecido a Max Linder

 Presidencia del Banquete ofrecido á  M A X  L I N D E R

 

Los directores de aquel establecimiento le acompañaron mostrándole todas sus diferentes dependencias y atracciones sobre todo las de sensación, á que es muy aficionado.

    A hora muy avanzada llegamos á Barcelona.

    La casa Pathé impresionó algunos metros de cinta que han figurado en la Revista Pathé.

    Max Linder, quedó muy complacido de la excursión. No menos lo estamos nosotros por su condescendencia en aceptar nuestro agasajo, modesto en relación con lo que hubiéramos qaerido ofrecer al admirado actor; imponderable por magnitud del sentimiento que nos surgió la idea, y, sobre todo, por el concurso que nos prestaron los cinematografistas barceloneses sumándase á nosotros en aquel acto de cordura y cariño. (El mundo cinematográfico, 10.10.1912)