COMO EN LAS PELICULAS

Se sospecha que Max Linder

muriese asesinado

 

   He aquí algunos detatalles de cómo tuvo lugar y se descubrió el suicidio del actor cinematográfico Max Linder, de cuyo suceso ya oportunamente nos hicimos eco, recogiendo la información facilitada por nuestro corresponsal:

   El viernes, a las 21, cuando el artista se hallaba en su cuarto, recibió un aviso telefónico en el que se le pedía una entrevista para el día siguiente por la mañana. Max Linder hizo constar que no tenía tiempo disponible y que por lo tanto no podía conceder la entrevista.

   Nada en la actitud de los esposos dejaba prever el drama que iba a desarrollarse durante la misma noche.

   El sábado por la mañana, a las 10, la señora Peters, madre de la mujer de Max, telefoneó al hotel, pero nadie respondió en el cuarto que ocupaba su hija.

   La señora Peters tuvo el presentimiento de que había pasado una desgracia. Corrió inmediatamente al hotel y llamó a la puerta del cuarto, pero sus llamadas quedaron sin contestación. La señora creyó oir, sin embargo, algunos gemidos.

   —Mis hijos se han suicidado—rompió a gritar.

   Acudió el personal del hotel, fueron avisados el comisario de policía y un cerrajero,que rompió la puerta. Y aparecieron Max Linder y su esposa, tendidos en la cania, llenos de sangre. Estaban acostados el uno junto al otro, él, vestido con un pijama, y ella con un «deshabillé» claro. En la habitación, obscura, alumbraba un globo eléctrico, como una lámpara funeraria. Los brazos pendían de la cama, y, en ellos, un gran tajo abre camino a la sangre. Max Linder y su esposa, después de haber ingerido una gran cantidad de acónito, se habían abierto las venas del brazo con una navaja de afeitar. Seguramente Max Linder había seccionado, primero, el brazo de su mujer.

   Avisada inmediatamente la policía, hizo transportar a los dos heridos a una clínica vecina, en donde la señora Max Linder falleció a las 17. Max Linder, cuyo estado era desesperado, falleció por la noche.

   Max Linder sufría desde hace algún tiempo una neurastenia aguda. Parece que hizo absorber a su mujer narcótico y que luego le cortó la arteria, intentado luego él suicidarse.

   Cuando Max Linder se encontraba en Viena en 1924, había ya intentado poner fin a sus días con su mujer. Como se recordará, Max Linder se había casado con la señorita Peters después de raptarla en 1923.

 

Un detective suizo sospecha que Max

Linder haya muerto asesinado

 

   El «Journal», de París, correspondiente al día 3, publica un telegrama de Ginebra, firmado por Tony Roche, en el que dice que las declaraciones hechas por un detective ginebrino, Pablo Rochat, han venido a rodear de misterio el triste fin de Max Linder.

   Rochat, que fué varias veces solicitado por el artista cinematográfico para el cumplimiento de misiones delicadas relativas a su profesión, ha puesto en duda que Max Linder se haya suicidado.

   Desde luego, es indudable que el carácter de Max Linder sufrió una trágica evolución desde los primeros momentos de su matrimonio.

   El famoso actor, que era de natural alegre, se hizo taciturno, preocupado y particularmente celoso. El idilio novelesco de sus amores con su esposa se truncó poco tiempo después del desposorio, y el detective ginebrino entró en acción.

   En estos últimos tiempos Max Linder, víctima ya de una terrible neurastenia, se complacía en inventar sucesos novelescos, que relataba a sus íntimos.

   El 10 de Septiembre Max Linder A final el rey repartia los profano a Rochat al hotel Lutetia, en París, encargándole que hiciera ciertas investigaciones cerca de su esposa, que estaba con su hija en el hotel Victoria, en Glion-sur-Moutreux, y como consecuencia de los informes del detective el famoso artista de la pantalla se dirigió a Suiza y se trajo a su mujer a París.

   Poco después Max Linder volvía a llamar a Rochat, encargándole una delicada misión en Italia.

   Por esto el detective, al conocer la tragedia que se desarrolló el otro día la pone en duda, diciendo que no puede menos de recordar las confidencias del actor cinematográfico, quien amaba demasiado a su hijita para pensar en el suicidio. (La Prensa, 10.11.1925)